El tremebundismo político de Miguel Vargas

“La mayor amenaza a nuestra democracia no viene de aquellos que abiertamente se oponen  a nosotros, sino  de  aquellos que lo hacen en silencio junto a nosotros.”   Thomas Paine.

La exacerbación de la personalidad está íntimamente ligada a los complejos, a las limitaciones mentales, a la disgregación de la materia gris del cerebro, que hace que personas que en un momento determinado fueron señeras, se conviertan en verdaderos energúmenos en su comportamiento.
Esa es la dialéctica de los hechos de inversión que estamos viendo en el comportamiento errático y autoritario de un tremebundismo político, que en una sociedad organizada e institucionalizada debían estar superados, y que resurge en nuestro país, en la medida que el PLD en la cabeza señera del Dr. Leonel Fernández ha ido constituyendo el Estado en un patrimonio de partido, que de manera beligerante ha sido mantenida para el mantenimiento de una dictadura Constitucional.
El Ing. Miguel Vargas que tuvo las posibilidades de tener en sus manos el 98% de los organismos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y que dispuso a su antojo, en la Convención de renovación de sus cuadros, a quien quería y a quien no a su lado, para dirigir los destinos del PRD, pensó que su categorización de faraón, era un don de su inteligencia y no de una casuística muy particular de la política, luego de haber perdido este partido la reelección con Hipólito Mejía a la cabeza en el 2004.  Y por precisamente no entender lo que fue este proceso, se aventuró a pactar, como candidato, con el Dr. Leonel Fernández, en el famoso acuerdo de “las corbatas azules”, que produjo una Constitución adocenada, conservadora y totalmente divorciada de los conceptos globalizantes que pautan el mundo moderno actual. Agenciándose además un pacto soterrado, desconocido para la militancia y dirigencia del PRD, pero guardado celosamente en los bolsillos de este máximo dirigente y de sus más cercanos coriferos y adláteres, manejadores de prebendas y de negocios soterrados, vendiendo la conciencia y el bienestar de los perredeìstas de corazón.
Por ese criterio aberrado y genuflexo, de Miguel Vargas Maldonado, que sólo ve en la política, un medio eficáz de hacer negocios, tal y como lo ha transmitido a sus connotados seguidores, se negó aceptar la derrota que le infligió las bases del PRD en la convención para elegir el candidato a la Presidencia y ni siquiera esta “galleta sin manos” le sirvió para que hiciera un alto, para analizar la realidad cambiante del ocaso en que había caído su liderazgo.  Por lo contrario, como Lucio Junio Bruto (Brutus), fundador de la República Romana, que no vaciló en ordenar el ajustamiento de sus propios hijos presenciando in situ la ejecución, así también Miguel Vargas pretende, ejecutar acciones de exterminio contra la parte institucional del PRD, de sus figuras más preclaras, verdaderos íconos de la resistencia y el arrojo por los principios y los valores éticos, pretendiendo contemplar como Brutus, la desaparición de esta organización.
Pero la soberbia es mala consejera y Miguel Vargas, ha perdido tanto en la profundidad de sus  análisis,  que de manera apocalíptica se atreve anunciar, que optará a la Presidencia del PRD de nuevo y de  la República, en la fecha, que según él y sus monigotes han entendido le toca ser bailoteado por las bases del PRD, porque como Brutus, él entiende, que tendrá la habilidad de poder simular para lograr que un disminuido partido le sirva para evitar la muerte.
El tremebundismo político de Miguel Vargas, rebasa así la realidad de un comportamiento civilizado y digno, que hasta ha hecho del local del PRD un centro de operación a la ignominia, propiciando incluso que sus empleados de seguridad, o “matatanes” de nuevo tipo, se atrevan a agredir a la compañera Geanilda Vásquez, electa por las bases del PRD, que tiene y cuenta con todo el derecho institucional de ocupar un espacio en este inmueble, que no es ni de Miguel Vargas ni de sus coriferos, sino de todos y todas los/as perredeìstas.
Una demostración señera de cómo las negociaciones del Ing. Miguel Vargas con el Dr. Leonel Fernández, van más allá de haber hecho posible que los perredeístas quedaran fuera del Poder y de haber sido beneficiado con una sentencia aberrada de un Tribunal Electoral creado para servir a los intereses del poder fáctico, sino que también detrás existen pingues beneficios en obras para sus empresas y en afianzamiento económico de sus correligionarios, disminuyendo las potenciales opositoras del PRD pretendiendo poner sus estructuras de trampolín a las pretensiones futuras de reelección del Dr. Leonel Fernández.  ydaliam09@gmail.com

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