PUERTO PLATA.- La comunidad educativa de la Escuela Albergue de Martina, celebró el pasado miércoles 1ro. de septiembre, una solemne eucaristía, presidida por Monseñor Julio César Corniel Amaro, Obispo de la Diócesis de Puerto Plata, y a la vez se hizo la inauguración y bendición de cuatro nuevas aulas con capacidad para 140 estudiantes para este ciclo escolar 2010-2011.
Dichas aulas fueron construidas gracias al apoyo económico de personas generosas que confían en el trabajo que viene realizando el Patronato de la Casa Albergue de Martina. El tercer nivel de la infraestructura, consta con una segunda parte pendiente de terminación, el salón multiusos con igual capacidad de estudiantes.
Este plantel educativo tiene su origen en la necesidad de educar con calidad a niñas que por décadas se han formado bajo el cuidado de la Casa Albergue de Martina. Hoy en día esta obra se encuentra en el sector de Cristo Rey, recibiendo en sus aulas más de 550 estudiantes provenientes de hogares de bajos ingresos.
En el discurso de apertura por parte del director general del centro, el licenciado Cheffy Arismendy Germosén, fuimos invitados al ”reto de ser hombres y mujeres de fe, de sapiencia, de estudio. A reafirmar aquella frase latina de que para mayores cosas hemos nacido.” En su discurso nos enfatizó que en: ”Solidaridad, esfuerzo y superación como dice el emblema de la institución encontramos un legado que nos compromete: convicción de valores, presencia de la fe, aprendizaje de conocimientos, garantía de humanidad. Estamos invitados a vencer lo que ya es bueno, por lo que debe ser mejor, y cada vez mejor.” Junto al licenciado Germosén existe un equipo de maestros y auxiliares con gran capacidad humana y profesional que cualifican la labor docente de dicha institución, tanto en la tanda matutina como en la vespertina.
En comunión con el Patronato de la Casa Albergue de Martina, presidida por la señora Gladys Herrera de Finke, se albergan 25 niñas provenientes de familias disfuncionales afectadas por problemas psicológicos, económicos y académicos. De esta manera se les garantiza una educación integral y su futura inserción exitosa en la sociedad. Esta obra se realiza gracias a la constante ayuda del grupo de damas de la Sociedad Benéfica Amor y Paz, Inc., de la ciudad de Santo Domingo.
Regocijados y agradecidos por este gran logro, apelamos a la generosidad de la sociedad puertoplateña en diversos puntos del país para la continuación y finalización de esta labor encomiable de trabajos probados y logros alcanzados. Y Dios que inició esta gran obra para el bien de sus hijos más necesitados, sea él mismo quien la guíe en su caminar.
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