Para qué soy bueno

Augusto Vásquez

Quien abraza un profesión, oficio u ocupación conscientemente lo hace por amor, vocación, deseo de servir, u obligado por la situación económica, a fin de garantizar alimentación, desenvolvimiento económico o buscar notoriedad en medio de una sociedad plagada de problemas, donde se pone en práctica el criterio del sabelotodo, seres humanos que por sus estudios se creen superdotados.
Aunque una profesión deje dinero, previamente quien tome la decisión de estudiarla, practicarla o engancharse sin ningún conocimiento, podría ser un frustrado  y desearía alguna vez sentirse realizado. Se establece que los periodistas deportivos o especializados y cronistas deportivos fueron frustrados atletas y por ello dominan el área, por lo general una disciplina más que otra, tiene facilidad para entender, analizar, comentar y emitir juicios sobre ellas.  Así los jóvenes que van a la academia y fracasan en los estudios terminan siendo rasos de la  institución policial, Amet, Marina de Guerra y Fuerza Aérea. En los periodistas se da la particularidad que desea saber de todo un poco y esos conocimientos ponerlos al servicio de la comunidad. Obsérvese que casi la generalidad de los periodistas egresados o no de las universidades han sido trabajadores sociales, líderes barriales, influyentes dirigentes de instituciones sociales, lo que indica que han estado ligados a los intereses del pueblo.
En una sociedad como la dominicana no están exentos de las prácticas prostitutas los periodistas, aunque los estudios realizados han determinado que más del 90% actúa apegado a los principios. Si existen quienes practican irregularmente en la profesión han sido llevados por los que se dedican a buscar favores a cambio  de callar verdades o distorsionar realidades, no es así en todos los miembros.
Es posible que los apegados a los principios sean condenados cuando haya que sacrificar a alguien, lo que tiene que aceptarse como una manifestación no aislada de la sociedad, ni de quienes lo hacen, conscientes de lo que buscan y de las debilidades en todos los sentidos de los miembros a quienes se lo proponen.
El periodista a veces es el que menos sabe de nada, pero afortunadamente conoce mucho, especialmente cuando lee con frecuencia el periódico, escucha la radio o ve la televisión; debe ser una constante ilustrarse durante las 24 horas, sino por amor, por obligación si realmente no quiere  hacer el ridículo. No se entiendo por qué en ocasiones los periodistas no reciben las atenciones y consideraciones de los poderosos, sabiendo que si hoy existe libertad de prensa, de empresa, de comunicación, de publicidad,   se  debe al sacrificio, valor, dedicación, abnegación de los periodistas dominicanos, que definitivamente han sido los menos beneficiados. Es cierto que algunos han dado notas discordantes  contra los principios, pero no es la generalidad si se hace una evaluación justa,   usted tendrá la oportunidad de determinar quién tiene la razón y que ha sido el país luego de lograr las libertades, enfrentar a quienes después  de la desaparición de la dictadura han querido imponerla nuevamente. La prepotencia no es buena consejera pues mañana todos podrían pagar las consecuencias. El Presidente de la República, los ministros del gobierno, senadores, diputados, síndicos, regidores, industriales empresarios y comerciantes, todos los que obran  en la oscuridad contra los estos  trabajadores incansables,    que interpretan el sentir de la sociedad en general, conscientes de que  muchos de ellos por sus expresiones ni siquiera se digna en leer  y  ni escuchar los medios de comunicación, deben meditar, reflexionar y discontinuar las prácticas  que perjudican a los periodistas. Augusto Vásquez

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