Uno de los análisis más centrados en la realidad de lo que ha sido la permanencia del Dr. Leonel Fernández en la decisión del voto de la gente, ha sido precisamente el saber manejar con mucho sabiduría la percepción del pueblo.
Pueden llover las acusaciones en contra del Gobierno de Fernández Reyna, a quien los señalamientos de corrupción, aumento de la droga, sicariato, inseguridad ciudadana, falta de circulante, apagones, falta de empleos, aumento de la pobreza, falta de presupuesto para educación y salud, se oyen por doquier y sin embargo Leonel, sigue con un porcentaje aceptable de apoyo de la gente.
Nada de lo que sucede en el país toca a Leonel, porque se ha acondicionado la percepción de la gente, a través de la inversión millonaria en los medios de comunicación, para que cualquier disgusto sea canalizado por otros senderos, que no toque la imagen de este presidente que ha retrotraído el comportamiento de la ciudadanía, al egocéntrico mundo de lo insustituible y predestinado, que rodea siempre a los que sueñan ser herederos de esos dones especiales que convierte a los hombres en ególatras y dictadores.
Y la Dirección del PRD animada internamente por grupos con pasión caudillezca, pretendió insertar este modelo que Leonel Fernández logró plasmar en el PLD desde la Presidencia de la República, con la poca inteligencia de no analizar la diferencia que existe entre el PRD y el PLD como partidos y la que normó esta transición.
Es importante volver a recordar que lo que motivó que el Ing. Miguel Vargas Maldonado se convirtiera en una opción de poder para los perredeístas y que hizo que el porcentaje de aceptación interna llegara por encima del 80%, estuvo centrado en dos razones fundamentales: El haber perdido el PRD el poder en el 2004 y entenderse que con un empresario exitoso, que resumía opulencia, se podía combatir al PLD y salir gananciosos. Eso armó el sortilegio.
Ahora, a ley de dos años de haber sido derrotado el Ing. Miguel Vargas, por el Dr. Leonel Fernández, han sido tantos los errores cometidos por él, que el sortilegio que rodeó su figura dentro del PRD y la población, se ha ido diluyendo. El primer error fue, no permitir que la democracia interna fluyera para elegir los Secretarios General y de Organización. Miguel Vargas y su clan no querían disidencia, sino, súbditos, tal y como funciona en sus empresas. Y sobre esa base impuso a Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez, creando dos posiciones totalmente ilegítimas, a través de una sentencia timorata y compromisoria de la JCE, porque no fue el resultado de la decisión de las bases del partido.
Luego se embarca en quedarse con el 70% de los puestos para conformar las boletas electorales con hombres y mujeres de su entorno. Otra derrota más. La mayoría de los que designó para los cargos a senadores y diputados, perdieron. Firma un pacto con el Dr. Leonel Fernández para legalizar la nueva Constitución y ni siquiera pone sobre el tape la Ley de Partidos y de Garantías Electorales, para argumentar ahora, que la derrota recibida en estas elecciones de medio término, se debió “al uso y abuso de los poderes del Estado.”
Popularity: 2% [?]






