Cardenal habla en 49 aniversario ajusticiamiento Trujillo

SANTO DOMINGO.- La Iglesia Católica fue el otro pulso que Rafael Leonidas Trujillo no pudo tumbar. Al pueblo siempre lo mantuvo abajo, en la sumisión de sus órdenes, y a todo aquél que se atrevía a pensar en derrocarlo lo mandaba a una solitaria a encontrarse con el dolor de la carne torturada o con la desesperación de la muerte.

Aquella frase famosa que habría dicho a principios de noviembre de 1960 de que solo le quedaba por vencer la Iglesia y las hermanas Mirabal, lo comprometieron ante un pueblo que aunque callado, juzgaba sus actuaciones y hoy, igual que los familiares de “Las Mariposas”, no acepta la versión de que “no fue el tirano quien las mandó a matar, sino la gente que lo quería matar a él”.

La Iglesia jugó un papel preponderante en la época de Trujillo, pues agarrada de Dios y de la fe en que algún día las cosas cambiarían, muchos sacerdotes se atrevieron a repudiar sus actuaciones sangrientas, prohibiéndole que pronunciara discursos en los templos sagrados, a donde la gente acudía en busca de la paz que no tenía.

“La Iglesia hizo oficial su posición a través de la Carta Pastoral del 25 de enero de 1960, donde le dijo claramente la verdad a Trujillo”
Nicolás de Js.. López Rodríguez, Arzobispo Metropolitano de Sto. Dgo.

El Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien para aquella época era seminarista y formaba parte de una familia sacudida por el régimen –era sobrino nieto de Juancito Rodríguez- recuerda que desde el mismo inicio de los años 30, cuando Trujillo asciende al poder, la Iglesia veía mal sus actuaciones porque violaban los derechos humanos.

También cita a los seminaristas que eran compañeros suyos en el Seminario Santo Tomás de Aquino, que igual que todos los jóvenes de su generación evaluaban como abusos las obligaciones que el gobernante imponía bajo el terror y sin más explicación que la propia glorificación de un presidente.

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elfaro

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