Uso y abuso del dinero en los partidos políticos

*El autor es profesor universitario y miembro del Parlamento Centroamericano.
Las virtudes más hermosas, pero a la vez más escasas en un político de hoy son: capacidad, honestidad, vocación de servicios y la participación en los asuntos comunitarios de la circunscripción a que pertenece.

En los últimos años, los procesos de convenciones internas de todos los partidos políticos han estado permeados por el uso y el abuso del dinero, para favorecer a determinados precandidatos que no gozan de ninguna popularidad, a los que no se les conoce formación, militancia y vocación política alguna. En la mayoría de los casos, son personas carentes de solvencia moral. Esto coincide con lo expresado recientemente por el Cardenal, Nicolás de Jesús López Rodríguez, de que “el tigueraje y el narcotráfico se han apoderado de todas las instituciones del país”, y los partidos políticos no escapan a ellos.

El sistema político actual, caracterizado por un evidente clientelismo, le abre las puertas al narco, a los contrabandistas y a los corruptos en sentido general, pues a las cúpulas de todos los partidos políticos sólo les interesa encontrar a quienes les garanticen una curul en el Congreso Nacional o una sindicatura, no les interesa la capacidad, la formación política, la honestidad y la vocación de servicios, por eso, salvo ligeras excepciones, siempre los que resultan “triunfadores” en una contienda interna, no son los más populares, los más capaces, los más honestos, los más participativos ni los que tienen la mayor vocación de servicios, sino, todo lo contrario, los que puedan distribuir la mayor cantidad de recursos y los que puedan exhibir una gran habilidad y capacidad para hacer cambiar los resultados. De ahí que a nadie se le cuestione el origen de su fortuna.

Uno se la pasa todo el tiempo trabajando, gestionando ayudas para las comunidades, orientando a la ciudadanía; participando en todas las actividades y exhibiendo una conducta ejemplar, pero cuando llega el día de las elecciones internas, aparecen unos “buitres” totalmente desconocidos, sin ningún vínculo con la comunidad y sin ninguna formación política ni moral, que resultan ser los más votados. De nada sirve contar con el apoyo del pueblo, tener una buena imagen en la sociedad y gozar del respeto de los demás si al final de la jornada esto no cuenta, pues se cambian los resultados, al no existir ninguna supervisión (delegados) en los centros electorales, que defiendan los resultados que cada precandidato obtuvo, ya que dos o tres desaprensivos, inmorales, enemigos de la patria, llenan las actas a sus maneras, de acuerdo a la cantidad de dinero que recibieron.

De esta manera quedan descartados los que verdaderamente están en capacidad para representar con dignidad a su pueblo y a sus comunidades, permitiéndole el paso a personas incapaces, cuestionadas y sin la más mínima vocación de servicios. Reclamar ante la comisión electoral, aún con las pruebas evidentes, es perder el tiempo, pues para dicha comisión, todo transcurrió con normalidad y transparencia, aunque aparecieran más votos que votantes. Por eso, nuestro Congreso Nacional será cada vez más mediocre.

POR ALFREDO CRUZ POLANCO*
Via Almomento.net

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