EDITORIALES.- 24 de abril 1965

La historia se escribe con hechos reales y el 24 de abril  de 1965 marcó la terminación de varios gobiernos de facto que se sucedieron con la terminación de la tiranía que por 31 años mancilló al pueblo dominicano.
El ensayo democrático que nace el 20 de diciembre de 1962 con la celebración de las primeras  elecciones después de la dictadura que dio el triunfo al profesor Juan Bosch, candidato del Partido Revolucionario Dominicano que tomó posesión el 27 de febrero de 1963  y quien no se dejó “narigonear” como pretendían grupos contrarios a las libertades y la no corrupción,   motivó que se organizaran y pusiera  fin siete meses después,  25 de septiembre  1963. El caos surgió y la lucha por el poder dislocó a muchos  y surgieron gobiernos de facto destacándose el de Donal Read Cabral que gobernó en forma unipersonal aunque comenzó presidiendo un Triunvirato.  Militares de la época dieron muerte a uno de los líderes más grandes de la historia revolucionaria dominicana, Manolo Tavárez Justo, lo que desencadenó en la renuncia de algunos del Triunvirato  dejando la bola en la cancha para que  los  personeros dominicanos comprometidos con los Estados Unidos continuaran  creando problemas al país.
Durante años se gestaron movimientos, algunos de los cuales fueron descubiertos y enviados fuera militares envueltos en ellos, hasta que estalló la revuelta el 24 de abril enfrentándose nativos en una guerra fratricida y cuyas consecuencias aún la vive el pueblo dominicano. Los esfuerzos de grupos y buenos dominicanos crearon la base para superar esa inolvidable guerra, la que no debió darse y se hubiese evitado la segunda intervención norteamericana del siglo pasado. Han sido hechos que  hoy pueden considerarse superados y que ha primado la unidad para el fortalecimiento de la democracia dominicana, a fin de que no se produzca nunca más y que se mantengan los enfrentamientos verbales y las luchas se libren mediante elecciones libres y democráticas como están llamadas a ser las del 16 de mayo del presente año, organizadas por jueces al frente de la Junta Central Electoral que desvirtúan cualquier insinuación,  siquiera  de fraude en el resultado de las elecciones como sucedía en el pasado.
Se ha escrito y hablado mucho en torno al acontecimiento histórico, aún  no se ha dicho ni conoce todo, las generaciones  que no vivieron la guerra fratricida deberán recibir y preocuparse por estudiarla, de manera que sea tomada como marco de referencia por la valentía, el coraje, arrojo y patriotismo de los que a “manos pelá” se lanzaron a defender la constitucionalidad abortada el 25 de septiembre de 1963 contra Juan Bosch y la soberanía nacional puesta en peligro con la intervención de los Estados Unidos. Conocerla es manifestarse más nacionalista, emular a Francisco Alberto Caamaño, el gran líder de la revolución y todos los constitucionalistas militares y civiles que salieron a las calles y se mantuvieron por más de cinco meses enfrentando el poder militar y económico, en aras de las libertades que a sangre y fuego ha logrado el pueblo  dominicano 45 años después de aquel inolvidable 24 de abril de 1965.

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elfaro

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