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Las autoridades tunecinas recuperaron un total de 23 cuerpos de personas migrantes durante el fin de semana frente a la costa de Sfax (centro-este), principal punto de partida de la migración irregular a Europa, mientras otras 44 continúan todavía desaparecidas después de que su embarcación precaria se hundiera, informó hoy a EFE el portavoz del tribunal de dicha ciudad, Fawzi El Masmoudi.

El último naufragio ocurrió este domingo frente a la isla de Kerkennah, en el que sólo dos de las 57 personas a bordo- todas ellas originarias del África subsahariana- pudieron ser rescatadas con vida mientras los guardacostas mantienen las operaciones de búsqueda de supervivientes.

Según el último informe del Foro Tunecino por los Derechos Económicos y Sociales (FTDES), al menos 903 personas perdieron la vida o desaparecieron durante los siete primeros meses del año mientras más de 35.000 personas fueron interceptadas por la Guardia Costera cuando se disponían a cruzar el Mediterráneo central, la ruta más mortífera que se conoce.

A principios de julio más de un millar de subsaharianos, incluidos residentes legales y solicitantes de asilo, fueron desahuciados y detenidos en Sfax- donde se concentra la mayoría de las salidas- durante redadas masivas para ser expulsados a la fuerza hacia las fronteras terrestres con Libia y Argelia, en una zona desértica sin acceso a comida, agua o asistencia.

Tras más de una semana, 600 personas que se encontraban en el lado libio fueron realojadas por la Media Luna Roja en centros de acogida, aunque cientos de ellas- cuyo nombre exacto se desconoce- continúan bloqueadas. Las autoridades libias han anunciado haber recuperado al menos una veintena de cadáveres, incluido un niño de corta edad, en varios campamentos improvisados.

En las últimas semanas, el Gobierno tunecino ha acusado a las organizaciones internacionales, especialmente Naciones Unidas, de declaraciones «imprecisas e incluso engañosas» sobre estas expulsiones y ha defendido que Túnez «no es responsable de todo lo que sucede fuera de sus fronteras».

Human Rights Watch (HRW) instó a la Unión Europea (UE) a suspender el apoyo financiero a Túnez después de que firmase el pasado 16 de julio un acuerdo para reforzar sus fronteras a cambio de importantes inversiones, incluido un paquete de 105 millones de euros para rescates y «retornos voluntarios», y aseguró que el país magrebí no es un lugar «seguro». EFE