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Hace unos días participé en un evento en Santo Domingo donde asistieron unas 300 personas. Al referirse al tema migratorio, uno de los expositores preguntó al público si tenían familiares residiendo en Estados Unidos. Prácticamente todos los asistentes levantaron la mano. Sé que no es una muestra seleccionada con rigor estadístico, pero evidencia la ola migratoria.

Según datos del censo de Estados Unidos, la población que se autoidentifica dominicana, incluyendo nacidos en la República Dominicana y descendientes nacidos en Estados Unidos, es de unos 2.1 millones; o sea, aproximadamente 20% de la población en territorio dominicano.

Los dominicanos en Estados Unidos constituyen el quinto grupo latino más grande después de mexicanos, puertorriqueños, salvadoreños y cubanos, y han crecido más de 150% en lo que va de este siglo, mientras la población total de origen latino ha crecido alrededor de 65%. Solo en el 2019, el consulado de Estados Unidos en Santo Domingo emitió aproximadamente el 22% de las visas de inmigrantes otorgadas en todo el continente americano (cálculo en base a datos oficiales en línea).

Como indiqué en mi artículo de la semana pasada, titulado, “¿Por qué hay tanta migración dominicana a Estados Unidos? (miércoles, 23 de marzo 2022), diversos factores han facilitado esta migración, entre los principales: 1) la ocupación militar norteamericana de 1965 que abrió una compuerta a la migración con residencia legal, 2) la reunificación familiar contemplada en la Ley de Migración de Estados Unidos de 1965 que facilitó las peticiones, y 3) la interacción de dominicanos con puertorriqueños y cubanos en Nueva York y New Jersey que facilitó casamientos con otros inmigrantes de estatus legal.

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Muestra del proceso de legalización de los inmigrantes dominicanos es que aproximadamente el 53% ha adquirido la nacionalidad estadounidense, comparado con 37% del conjunto de los inmigrantes latinos, según datos compilados por el Centro de Investigación PEW. Tener residencia legal es precondición para poder obtener la ciudadanía.

Sin embargo, el nivel de incorporación económica de los inmigrantes dominicanos, medida en adquisición de viviendas, es menor que en el conjunto de la población migrante de origen latino: 26% versus 46%. Una posible razón es que los dominicanos destinan muchos recursos a la compra de viviendas en la República Dominicana y sus ingresos no alcanzan para adquirir propiedades en ambos países. El ingreso promedio anual de inmigrantes dominicanos es alrededor de 40,000 dólares y el de inmigrantes latinos en su conjunto de 45,000 (PEW). Además, los dominicanos se concentran en zonas de alto costo de viviendas como Nueva York y New Jersey.

La economía de bajos salarios en la República Dominicana ha sido y seguirá siendo un incentivo para la migración dominicana, que en su mayoría se ha dirigido a Estados Unidos, y continuará hacia allá por las ventajas económicas y porque las redes de inmigrantes establecidas atraen más inmigrantes.

Según datos del Barómetro de las Américas 2019, el 40.8% de la población dominicana entrevistada expresó intención de emigrar, elevándose a más del 50% entre los jóvenes (y eso fue antes de la pandemia).