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Editorial
No es precipitarse en política no es aconsejable

Todos funcionario del gobierno central Ayuntamientos y direcciones municipales del país realizan ingentes esfuerzos por hacer lo que necesita cada municipio distrito municipal, la provincias en todo el país, para garantizar mejores y eficiente servicio recibieron reconocimientos diversos por hacer lo que durante años demandaron y no consiguieron, lógicamente que la línea de trabajo, el ritmo que ha impuesto el gobierno, no debe bajar por el hecho de que algunos funcionarios,  alcaldes, directores  de empresas  descentralizada  aspiren deseen a posiciones de dirigentes o electivas para próximas elecciones  no importa las posiciones, se hicieron promesas diversas para llegar al poder, ahora hay que cumplir y tener cuidado, pues en el pasado reciente las apetencias llevaron a la derrotas a organizaciones policías que estuvieron en el poder, contaron con  el congreso , Poder Ejecutivo, Ayuntamientos y posiciones en todos los organismos descentralizado.
Las luchas internas corren hacia las organizaciones políticos debilitándose para cuando tengan que enfrentar a los opositores en una contienda electoral para elegir presidente, diputados, senadores, alcaldes, y directores.
El Partido oficial, Revolucionario Moderno, tal y como sucedió con el Partido Revolucionario Dominicano, el de la Liberación Dominicana y el Partido Reformista Social Cristiano, está dando inicio a una lucha similar, en la cual todos se consideran don popularidad para enfrentar los directivos que aspiran mantenerse en las posiciones en las elecciones internas que obligan las leyes dominicanas especializadas.  Es mejor reflexionar con tiempo, sostener reuniones y no alimentar una lucha intestina, pues podría perder quien no tiene cualidad ni responsabilidad alguna  en el hipotético caso de que ocurran repeticiones de casos lamentables que han puesto en juego la democracia dominicana que ha costado tanto sacrificios.

Los analistas, los medios de comunicación y todo hombre consciente de la historia y al sistema político que más gusta y da beneficio a la mayor´í no pueden ser ajeno a garantizar el fortalecimiento de los partidos y con ello a la democracia.